Educando a pie de calle
 
 
DULCE VALERO
 
El concepto de atención social desde la ventanilla de una administración parece una idea poco efectiva si se pretende trabajar con adolescentes, poco proclives a utilizar los circuitos tradicionales para expresar sus problemas o angustias.
Iniciativas como la del proyecto Educadors de Medi Obert, que funciona en la ciudad desde principios de año, se basan en la premisa de que son los profesionales los que se tienen que acercar a la realidad de los barrios y a sus dinámicas para comprender y tratar de paliar las dificultades que encuentran los jóvenes, principalmente para adaptarse al sistema educativo y para acceder al mundo laboral.
El proyecto pone en la calle diariamente a 19 educadores que se distribuyen por la ciudad con el objetivo de prevenir conflictos como el absentismo o el fracaso escolar y ayudar a la cohesión social, adecuando la intervención de los servicios sociales a la nueva realidad que viven principalmente los barrios de la zona norte con la llegada de población inmigrante, que hace una utilización diferente y más intensa del espacio público.
Para realizar esta labor preventiva, los educadores de  Medi Obert pueden establecer un conversación y una relación, siempre voluntaria, con el joven en la calle, dejando que éste exprese cuáles son sus necesidades. Pero también puede ser a la inversa, y conocer a través de la escuela, el instituto o una entidad que hay un grupo de jóvenes en la calle con determinadas necesidades. “Trabajamos con ellos para conseguir cambios de actitud o conducta y les damos información y apoyo en aspectos relacionados con su vida cotidiana, con la inserción en el mundo laboral, con actividades deportivas o de ocio, o con el absentismo escolar. Trabajamos también con los padres para conseguir normalizar algunas situaciones”, explica el responsable del proyecto, Paco Centeno.
La teniente de alcalde de Bienestar Social, Dolors Fernández, destaca el trabajo transversal de este proyecto, en el que intervienen áreas municipales como educación y cultura, promoción económica, deportes, salud, seguridad ciudadana, juventud, mediación comunitaria y servicios sociales, pero también destaca la labor de la ciudadanía y de las entidades del barrio. “El trabajo con el movimiento asociativo y las escuelas de la ciudad es fundamental”, señala.
Por su parte, la alcaldesa de L’Hospitalet, Núria Marín asegura que “es un trabajo muy efectivo para hacer prevención”, y añade que “el educador se convierte en un referente para estos jóvenes en situación de posible riesgo de exclusión social, y les ayuda a que estén más integrados”, añade.
 
 
 
L’H - Sociedad
 
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