500 carros llenos de solidaridad
 
Rubén Marín
 
Ya se ha convertido en un elemento habitual del paisaje urbano del centro de Cornellà. El pequeño vehículo naranja, con su rótulo de Ajudes personals, hace ya dos años que traslada a domicilio las compras de muchas personas de Cornellà cuyo estado de salud les impide transportar peso. La iniciativa, puesta en marcha por el Ayuntamiento y la Fundació Privada per a l’Atenció a les Persones Dependents, con la colaboración de la entidad Cornellà Compra a Casa, acaba de superar los 500 servicios. Una prueba de la necesidad que existe de este tipo de servicios para facilitar la vida a las personas que ya no pueden valerse por sí mismas para realizar determinadas actividades.
“Tenemos unos 25 usuarios habituales, a los que hay que sumar los que solicitan el servicio de forma esporádica”, explica el director de la Fundació, Josep Serrano. El servicio es gratuito y no hay que estar dado de alta en ninguna base de datos. Simplemente, la persona mayor o con alguna discapacidad que le impida transportar peso debe realizar su compra en alguna de las 450 tiendas adheridas a Cornellà Compra a Casa, entre las que se cuentan las 200 paradas de los tres mercados municipales. Si necesita del servicio, sólo debe notificarlo al dependiente y dejar las bolsas en el comercio. Será el propio comerciante quien llame para solicitar a alguno de los cinco trabajadores del servicio que pase a recoger las bolsas y entregarlas en el domicilio del usuario. De esta manera, “lo facilitamos al máximo tanto a usuarios como a comercios”, explica Rosa, una de las trabajadoras.
Caminando por las calles del centro de Cornellà con tres bolsas llenas de fruta, Rosa hace balance de estos 500 servicios y se muestra satisfecha de la iniciativa. “La mayoría de usuarios repiten, incluso sabemos ya las direcciones de memoria”, explica. Problemas físicos o falta de ascensor en la vivienda son los motivos principales por lo que muchas personas se ven incapaces de transportar sus compras. Aunque el servicio, sin proponérselo, va más allá. “Muchas de estas personas viven solas, y el hecho de llevarles la compra supone tener también a alguien con quien hablar, una compañía necesaria”, asegura Rosa.
Es el caso de la destinataria de las tres bolsas de frutas y hortalizas, que prefiere no revelar su nombre. Vive sola, y hace cuatro meses que la Fundació le lleva sus compras a casa. “Puedo salir a la calle, pero no puedo cargar peso”, explica. Su valoración no puede ser más positiva. “Estoy muy contenta y agradecida, realmente es un buen servicio”, asegura.
Tras un rato de compañía y conversación sobre tiempos pasados, Rosa se despide y continúa con el trabajo. El coche naranja espera para seguir repartiendo compras y momentos de compañía por más domicilios de la ciudad.
 
 
 
Cornellà
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